En las imágenes puede apreciarse cómo la manada se mantiene unida, agrupada, como esperando su terrible final. Lejos de ella, al otro lado de las amplias redes, una cría intenta nadar sin éxito hacia su familia.

El animal, que se encuentra claramente herido y agotado, apenas puede avanzar y parece tener problemas incluso para mantenerse a flote en la superficie.

Desde ‘Dolphin Project’ han querido denunciar las cazas de cetáceos por resultar «brutales» para estas criaturas y estar «motivadas únicamente por el dinero«.

El pasado mes de mayo empezó el juicio en la corte del distrito de la Prefectura de Wakayama sobre el caso presentado por las organizaciones sin ánimo de lucro Action for Dolphins en sede en Londres y Life Investigation Agency, con sede en Japón.

Los demandantes, entre los que se encuentran un residente de Taiji y el activista Ren Yabuki, piden a la corte que dejen de emitirse permisos de caza al estar infringiéndose sistemáticamente las leyes contra la crueldad animal así como excediendo las cuota fijadas.

El juicio llegó justo en el momento en que Japón se prepara para reanudar la caza comercial de ballenas en su zona económica exclusiva por primera vez en más de 30 años, sin el desgastado pretexto de “investigación científica” que lleva usando desde que la Comisión Ballenera Internacional, de la que fue miembro hasta diciembre de 2018, prohibiera la caza comercial de ballenas en 1986.

Según informa Action for Dolphins, si el tribunal falla a su favor, los permisos de captura que emite cada año el gobernador de la Prefectura de Wakayama, Yoshinobu Nisaka, quedarán invalidados y ya no se permitirá la caza.

Angie Plummer, portavoz del grupo, decía: “Tenemos muchas esperanzas y, dadas las evidencias aportadas, creemos que tenemos posibilidades.”

“Las cazas son cada vez más impopulares en Japón y el consumo de carne de delfín sigue descendiendo,” explica.

Las batidas de delfines en Taiji fueron expuestas en el documental ganador de un Oscar, The Cove, cuyas imágenes escandalizaron a la audiencia.

Parte de la carne de los delfines capturados acaba en los supermercados y restaurantes, pero los ejemplares más espectaculares son vendidos a parques marinos y delfinarios por cientos de miles de dólares.

 

Action for Dolphins ha descrito las batidas de delfines, en las que manadas enteras de delfines son conducidas hacia una cala, de ser “excepcionalmente crueles”.