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La revista Investigación y Ciencia publica hoy un artículo interesante y algo preocupante. Puede que en unos años, el Omega 3, fundamental para el cuidado de nuestro cerebro, vaya reduciéndose considerablemente en muchas partes del planeta.por el cambio climático.

“La mayor parte del compuesto tiene su origen último en las algas, las cuales podrían dejar de producirlo. Su carencia se ha asociado a un mayor riesgo de depresión, TDAH y demencia temprana”

Nuestro cuerpo apenas produce DHA, por lo que debemos obtenerlo a través de la dieta. Los vegetales y la carne suelen presentar cantidades modestas de ácidos grasos, de modo que la fuente principal de este nutriente es el pescado. A su vez, los peces lo obtienen a través del consumo de algas. En un nuevo estudio, los investigadores advierten de que el aumento de las temperaturas globales podría interrumpir la producción de DHA en las algas y reducir entre un 10 y un 58 por ciento la disponibilidad del compuesto, dependiendo de la región geográfica. Los resultados se han publicado este mes en la revista Ambio.

Los autores usaron datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y del instituto de investigación pesquera Sea Around Us, de la Universidad de la Columbia Británica. A partir de ellos, calcularon qué cantidad de pescado comestible se captura y se cría al año en todo el mundo, así como qué fracción de ese tonelaje contiene grasa con DHA. Por último, empleando datos sobre la manera en que la temperatura influye en la producción de DHA por parte de las algas, los investigadores estimaron la cantidad del ácido graso disponible actualmente en el pescado consumido per cápita, así como como la evolución de dicha cifra de aquí a ochenta años.

Los grandes países del este y el sudeste asiático, como China, Japón e Indonesia, se enfrentarán a las carencias más drásticas de DHA. Y la mayoría de los países africanos, sobre todo aquellos sin costa, también terminarán cayendo por debajo de la ingesta recomendada. Por su parte, aquellas naciones con poca población e industrias pesqueras activas, como Noruega, Chile o Nueva Zelanda, probablemente mantendrán un acceso a niveles adecuados de ácidos omega 3.

 

 

Fuentes Ambio, Investigación y ciencia

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