Friburgo, la ciudad donde sus habitantes reciben beneficios en lugar de la factura eléctrica.

¿Quién no querría vivir en un lugar donde, en vez de pagar impuestos, sus habitantes reciben los beneficios de un sistema que genera hasta cuatro veces más energía que la que se consume?

Así es Friburgo, al sur de Alemania, la ciudad más ecológica y sostenible del mundo.  Situada a los pies de la fabulosa Selva Negra, fue arrasada por las bombas durante la Segunda Guerra Mundial, pero supo reconstruirse pronto y su desarrollo se debe en gran parte a proyectos diseñados por arquitectos como Rolf Disch, Wolfgang Frey, o Gerold Wisskirchen.

La ciudad cuenta con cientos de paneles solares instalados en sus edificios que aprovechan al máximo la luz solar a la que están expuestos, siendo la ciudad más meridional de Alemania con alrededor de 1.800 horas de sol al año. Imaginad lo lejos que está de las horas de sol en España, que la triplican posiblemente, y lo mal desaprovechadas que están!!!  Además, el barrio de Schlierberg destaca porque genera aún mucha más energía, (utilizando placas fotovoltaicas), de la que consume.

Como construcciones destacadas  aparece la Green City Tower, que  funciona como un nodo energético en el distrito. No es un edificio al uso, sino uno muy inteligente. Es futuro de la construcción sostenible.  Los paneles solares de la fachada y del techo producen un excedente de 1 MW (megavatio) de energía, que se almacena en una enorme batería de litio para suministrar electricidad al resto del barrio cuando haya una mayor demanda de corriente.  La ciudad también cuenta, desde mediados de los 90, con el primer estadio de fútbol del mundo alimentado con energía solar.

Friburgo es además una ciudad silenciosa, tranquila y verde, donde sus habitantes caminan, usan el tranvía de raíles, o sus bicicletas. No circulan coches, solamente en la periferia. El aire que se respira es mucho más puro que en otros sitios. Los lugareños se enorgullecen del bajo nivel de CO2 que se emite: según datos oficiales, han logrado reducirlo en un 20% desde la década de 1990 y aspiran a disminuirlo un ambicioso 50% en 2030.

Recientemente, grandes multinacionales como la farmacéutica Pfizer se han instalado en el recién creado Parque Industrial Verde de Friburgo, que usa energía predominantemente verde y apenas genera el 10% de las emisiones de la CO2 de la ciudad.

Toda esta “revolución verde”, junto con la buena calidad de vida, ha convertido a Friburgo en un imán para profesionales del resto de Alemania y del mundo. Atrae a miles de familias, estudiantes y empresas,…lo que ha generado el principal problema sin solucionar hoy por hoy:  los alquileres de viviendas se han encarecido. La protección ambiental y la escasez de tierras impiden la construcción de nuevas viviendas para acomodar a un creciente número de residentes. Aún así las ventajas superan a los inconvenientes, y las soluciones tendrán que venir tarde o temprano.

Su alcalde, Dieter Salomon, del Partido Verde (obviamente, fácil de adivinar) declaró el año pasado a la agencia BBC Mundo que “la mentalidad de la gente, su fuerte compromiso con la sostenibilidad, ha sido fundamental para conseguir lo que hoy es Friburgo, una de las cunas del movimiento ecologista en Alemania. Aquí el activismo medioambiental se remonta a los años 70, cuando los pobladores se levantaron contra una planta nuclear. El verde está en nuestro ADN”.

Impensable en cualquier ciudad española hoy por hoy. Pero no nos quepa duda, este es el ejemplo a seguir en el futuro inmediato, a este modelo debemos caminar si queremos sobrevivir en el planeta.

 

Fuente BBC

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