Mujer en el baño 1920

En un principio los pueblos bárbaros para secarse las manos utilizaban trozos de lienzo a los que llamaban tualia. Egipto también utilizó toallas, aunque teñidas de rojo o azul y siempre para los faraones. Es en Egipto donde el uso de esta prenda de baño se volvió más elitista. En el país de los faraones era la alta sociedad la que contaba con estos objetos en su baño. El cine, nuevamente, se ha encargado de hacer célebre la imagen de Cleopatra enfundándose en toallas tras un placentero baño en leche de burra.

Lentamente las tualias fueron evolucionando hacia una versión más parecida a la empleada en Roma, de algodón. El tiempo fue perfeccionando la confección de estos objetos que pasaron a ser cada vez más habituales en los hogares del Imperio romano.

Aunque como vemos en la antigua Roma, Grecia y Egipto ya se usaban paños para secarse, se sabe que las primeras toallas como tal existieron en la ciudad de Bursa en Turquía, en el s XVII y fueron en un principio pedazos planos de algodón o lino tejido llamados “pestamel”, generalmente adornados a mano.

Estos mantos cubrían todo el cuerpo y fueron originalmente bastante angostos, aunque ahora son más anchos y generalmente miden 90 por 170 centímetros. Su uso era típico de los baños turcos ya que se mantenían ligeros al mojarse y eran bastante absorbentes. Mientras el Imperio Otomano crecía, también lo hizo el uso de las toallas. Los tejedores fueron agregando diseños más elaborados a petición del público, ayudados pos sus habilidades en la fabricación de alfombras.


Debido a la relevancia social que adquirieron, siendo objetos de gran valor, las toallas eran habitualmente parte del ajuar de una casadera, como símbolo de la importancia de la unión en matrimonio de la pareja. Durante el siglo XVI se hacían de terciopelo, para los que pudieran permitírselas de lujo, o de lino.

Para el siglo XVIII, estas empezaron a tener la particular característica de presentar aros en sus bordes. Los modelos de este tipo fueron llamado “havly”, la cual evolucionaría al término actual “havlu” que es la palabra en turco para “toalla” y significa “con aros”. Este accesorio no se volvió accesible económicamente hasta el siglo XIX, con la industrialización y el comercio del algodón. La mecanización permitió que en las tiendas se hiciera disponible por yarda la tela de algodón tipo terry característica de las toallas, así como las piezas ya hechas.

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