Apodado el Pine Tree State (el estado del pino), Maine debería estar en lo más alto de la lista de los amantes de la naturaleza. No conoces la verdadera tranquilidad hasta que te paras en la cima de una montaña en Maine, con el viento silbando a través de tu chaqueta o hasta que navegas en canoa por un tranquilo pantano con el único sonido de tus remos contra el agua. En octubre el paisaje se vuelve un festín de colores que van desde el ocre pálido hasta el rojo intenso.

Tan bello lugar para perderse le debió parecer a Christopher Knight, de 20 años, que en 1986 entró en estos bosques bosque de Maine, al noreste de Estados Unidos, abandonó su auto y luego de tomar solo algunos suministros básicos para acampar, caminó hacia el bosque y no salió de ahí durante 27 años.

Después de perderse por propia decisión, Knight encontró el sitio que se convertiría en su hogar, un pequeño claro en la zona boscosa que rodea un lago llamado North Pond.

Extendió una lona entre los árboles, levantó su pequeña carpa de nylon y se acomodó.

El campamento de Knight estaba en un claro cerca de North Pond.

Intentó causar el menor daño posible, pero la gran cantidad de robos, más de 1.000 a lo largo de los años, causó mucha ansiedad para algunos de los propietarios de esos lugares. Finalmente, la policía tendió una trampa y lo atrapó con las manos en la masa

El escritor Mike Finkel visitó a Knight en la cárcel para escribir el libro “El extraño en el bosque: La extraordinaria historia del último verdadero ermitaño”.

 

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