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La Organización Mundial de la Salud declaró erradicada la viruela en 1980

Pero ¿sabes quién fue el hombre que ha salvado más vidas en la historia de la medicina?

Precisamente el que inventó la vacuna, y lo hizo con la enfermedad de la viruela.

El 17 de mayo de 1749 nació Edward Jenner, quien alcanzaría fama mundial como inventor de la vacuna contra la viruela y cuyas polémicas investigaciones en este campo estaban destinadas a cambiar la historia de la medicina para siempre.

En 1749, nacía en la localidad inglesa de Berkeley , y estaba llamado a convertirse en un investigador de fama mundial. Jenner fue conocido como el “sabio-poeta” debido a la pasión que sentía por la escritura y por manifestar sus sentimientos a través de la poesía, aunque no saltaría a la fama por su obra literaria, sino por hacer un descubrimiento que revolucionaría la ciencia.

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En 1770, con 21 años, Edward inició sus estudios en el Hospital de San Jorge de Londres, donde fue discípulo del famoso cirujano y anatomista John Hunter, convirtiéndose primero en su alumno preferido y con el tiempo en uno de sus mejores amigos, una amistad que perduraría hasta el fallecimiento de su mentor.

En la época en que Jenner regresó a Berkeley, la epidemia de viruela que afectaba a la población ya había provocado numerosas muertes. Para tratar de ponerle freno, y pese a la cerrada oposición de otros médicos, Jenner intentó implantar un método que había estudiado en el Hospital de San Jorge y que se conocía con el nombre de “variolización”.Este proceso, introducido en Londres en 1721 por la esposa del embajador inglés en Turquía, Lady Montagu, consistía en inocular a una persona sana con material infectado. El 14 de mayo de 1796, Jenner decidió inocular a un niño de ocho años llamado James Phillips un poco de materia infectada que obtuvo de una persona que padecía la viruela bovina. El pequeño desarrolló una fiebre leve que desapareció a los pocos días. Unos meses más tarde, Jenner puso en práctica la prueba definitiva para erradicar la epidemia. Volvió a inocular a James Phillips, pero esta vez con viruela humana para comprobar si el niño desarrollaba la enfermedad. Los resultados le dieron la razón y el niño ni contrajo la enfermedad ni murió.

 

Una ordeñadora de vacas de Sodbury afirmaba: “Yo nunca tendré la viruela porque he tenido la viruela bovina. Nunca tendré la cara marcada por la viruela”. A partir de esta creencia popular Jenner inoculó una pequeña dosis de viruela bovina a sus pacientes y comprobó que, tiempo después, cuando se les inoculaba el virus de la viruela no se ponían enfermos.

Edward Jenner explicó este procedimiento en un escrito llamado Investigación sobre las causas y los efectos de la viruela vacuna. A pesar de que el experimento se realizó con 23 personas más obteniendo el mismo resultado exitoso, la Asociación Médica de Londres se opuso al tratamiento con el singular argumento de que con este método los pacientes podrían convertirse poco a poco en ganado vacuno. Confiado en que su descubrimiento y el tratamiento administrado era el correcto, Jenner llegó a inocular la vacuna a su propio hijo logrando los mismos buenos resultados. A Jenner el reconocimiento le llegaría en 1805 desde Francia de parte del mismísimo Napoleón Bonaparte, el cual dio la orden de vacunar a todos sus soldados con el método del médico inglés. Posteriormente, incluso dos importantes damas, la condesa de Berkeley y lady Duce, pidieron a Jenner que vacunase a sus hijos.

 

 

 

Fuente Nat geo historia

 

 

 

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